Razones para visitar la provincia de Cáceres

  • Pasear por el tercer conjunto histórico medieval mejor conservado de Europa y por el casco antiguo de una ciudad, Cáceres, Patrimonio de la Humanidad.
  • Conocer Monfragüe, Parque Nacional y Reserva de la Biosfera. Observar el vuelo de decenas de aves majestuosas, como buitres leonados, buitres negros, cigüeñas negras, búhos reales etc.
  • Recorrer en barco el Tajo Internacional. Parque Natural Internacional y Reserva de la Biosfera.
  • Pisar, como en su día hicieron los Reyes Católicos o Cristóbal Colón, el Monasterio de Guadalupe, también Patrimonio de la Humanidad. 
  • Admirar la riqueza natural del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. Geología, etnografía y ecología magistralmente combinadas.
  • Fotografiar el Valle del Jerte, un paraíso de algodón en primavera. Sus cascadas, las cerezas en verano o las tonalidades ocres en otoño.
  • Darse un chapuzón en alguna de las múltiples gargantas de agua fría y cristalina de La Vera.
  • Recordar a Carlos V y conocer un poco de la historia española y europea en el Monasterio de Yuste, la última morada del Emperador.
  • Entrar en el monasterio más pequeño del mundo, El Palancar. Aprender aspectos poco conocidos de la vida de San Pedro de Alcántara.
  • Adentrarse en Las Hurdes, naturaleza y belleza a partes iguales. La lucha de una comarca contra los estigmas del pasado.
  • Contemplar los impresionantes paisajes de Sierra de Gata y escuchar hablar A Fala, una genuina lengua de origen incierto.
  • Atravesar el Puente de Alcántara, que “durará mientras dure el mundo”.
  • Relajarse en Las Villuercas: naturaleza, historia y maravillosa gente.
  • Saborear queso de Los Ibores y saber de una sorprendente cueva.
  • Extasiarse con las imponentes Catedrales de Coria y Plasencia.
  • Perderse por la judería de Hervás y por el resto de pueblos del Valle del Ambroz.
  • Ascender al Calvitero, el pico más alto de Extremadura.
  • Subir a Piornal, el pueblo más elevado de Extremadura.
  • Tirar nabos al Jarrramplas. Una fiesta distinta y desconcertante.
  • Tomarse una caña en la plaza mayor y darse una vuelta por el casco histórico de Trujillo. Entrar en su castillo.
  • Divertirse en La Encamisá, las Carantoñas, los Escobazos, el Peropalo o las Purificás…
  • Hacer senderismo por La Campiña de Valencia de Alcántara. Rememorar un hecho histórico único, la Boda Regia.
  • Acercarse hasta Montánchez, su sierra y su castillo.
  • Deleitarse con los higos de Almoharín.
  • Avistar aves en alguna de las múltiples zonas ZEPA de la provincia.
  • Sentarse a orillas del Almonte, único gran río extremeño sin presas.
  • Divertirse en el Carnaval de Navalmoral, el más importante de la provincia.
  • Inmortalizar Los Mármoles de Talavera la Vieja, junto a un inmenso mar de interior: el Pantano de Valdecañas.
  • Volver al pasado en Granadilla: un pueblo sin vecinos, pero no olvidado.
  • Combinar cultura y naturaleza en un mismo enclave: los Barruecos y el Museo Vostell.
  • Guardar silencio durante las procesiones de una Semana Santa sobrecogedora, declarada de Interés Turístico Internacional.
  • Volar con la imaginación en los Canchos de Ramiro.
  • Cruzar el arco de la ciudad de Cáparra, el yacimiento romano cacereño más relevante.
  • Bailar y escuchar la mejor música en WOMAD, el Festivalino, Folk Plasencia, el Magusto, Europa Sur, Cáceres Irish Flead…
  • Gozar de obras clásicas en los festivales de teatro de Cáceres y Alcántara.

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