¿Cuándo llegaron las cerezas al Valle del Jerte?

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En toda España y más allá de nuestras fronteras se conocen las cerezas del Jerte. El fruto rojo es el emblema del Valle y su principal motor económico. Pero, ¿desde cuándo se cultiva en esta comarca cacereña?.

Cascada Puto Padre. Valle del Jerte

El cultivo se generalizó en la zona en el siglo XVIII, aunque mucho antes ya eran conocidas las cerezas del Valle del Jerte. No en vano, en 1352 una delegación del Rey de Navarra pernoctó en la comarca camino de Sevilla. Los miembros de la comitiva degustaron productos de la zona, como truchas y cerezas. Este dato demuestra la importancia que el fruto tenía ya por entonces, sirviéndose a los invitados más notables e ilustres.

Con anterioridad al siglo XVIII, el castaño era el rey del lugar y el cultivo estrella. Sin embargo, una plaga asoló la especie y terminó con miles de ejemplares. El cerezo pasó a convertirse en una interesante alternativa que, finalmente, terminó imponiéndose. Ya en el siglo XIX, los cronistas se referían a la cereza como el mejor producto de esta zona del norte de la provincia de Cáceres. Desde entonces, los agricultores jerteños han logrado consolidar y reforzar la producción, innovando y generando joyas como la picota, variedad autóctona que triunfa en el mundo entero.

valle jerte

Como las leyendas nunca faltan cuando se trata de explicar el origen de muchos acontecimientos, las cerezas y el Valle del Jerte no iban a ser menos y también tienen la suya. Cuenta ésta que un zar ruso deseaba buscar un lugar para descansar con su esposa y llegó hasta la comarca extremeña. Para que su mujer no añorara las nieves de su lejana tierra, el zar se encargó de crear, una vez al año, un inmenso manto blanco a base de flores de cerezo. Desde entonces, el Jerte se viste de tonalidades níveas cada mes de abril.

Leyenda o no, resulta innegable que el Valle del Jerte ha logrado convertir al cerezo en el motor económico y turístico de la zona. Los agricultores y lugareños han sabido combinar, a la perfección y en armonía, el trabajo duro a lo largo de los siglos con la fortuna de vivir en un auténtico paraíso natural, en el que la picota es la reina absoluta.

 

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Fotos: Fran Rey Martín

Fuente: cerezadeljerte.org

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